El 30 de julio es el Día Mundial contra la Trata de Personas, delito transnacional que suele estar invisibilizado hasta que algún caso cobra estado público por la intervención de los medios de comunicación. La explotación de seres humanos, ya sea con fines sexuales o laborales, se convierte entonces en el flagelo más naturalizado del que, de pronto, la comunidad toma conciencia.
Por Noor Jimenez Abraham
